Santa Teresa de Jesús

Teresa de Cepeda y Ahumada, conocida universalmente como Santa Teresa de Ávila o Santa Teresa de Jesús, nace en Ávila el 28 de marzo de 1515 y se convirtió en la primera mujer “Doctora de la Iglesia”, no sin dificultades.
Desde muy temprana edad tiene predilección por la lectura caballeresca, la vida de los santos mártires y la conquista de la gloria eterna. Tanto que, a los seis años, partió a escondidas con su hermano Rodrigo “a tierra de moros” con la esperanza de morir por la fe. Salida frustrada porque su tío los descubre y devuelve a casa.
A pesar de esto, Santa Teresa era “enemiguísima de ser monja” como ella misma expresa, aunque a medida que se hace mayor, la vocación religiosa se va agrandando, hasta que a los 20 años de edad ingresa en el Convento de las Carmelitas Calzadas de La Encarnación (bajo la oposición de su padre).
La vida conventual que va a conocer Santa Teresa, con un régimen muy abierto, la insta a querer vivir su entrega religiosa con mayor rigor y perfección, llevándola a impulsar la reforma del Carmelo. La primera fundación de la nueva Orden se produce en 1562, el Convento de San José de Ávila, llegando a fundar 17 Conventos en vida. En la actualidad existen unos 750 conventos carmelitas en más de 80 países.
La vinculación de Santa Teresa de Jesús con la provincia de Jaén viene precisamente por su labor reformadora de la Orden del Carmelo, donde el Convento de las Carmelitas Descalzas de San José del Salvador en Beas de Segura se convierte en su décima fundación y primera en Andalucía.
“En el tiempo que tengo dicho, que me mandaron ir a Salamanca desde la Encarnación, estando allí vino un mensajero de la villa de Veas con cartas para mí de una señora de aquel lugar y del beneficiado de él y de otras personas, pidiéndome que fuese a fundar un monasterio, porque ya tenían casa para él, que no faltaba sino irle a fundar”. (…)
Libro de las Fundaciones, cap. 22.
Santa Teresa de Jesús estará en Beas apenas 92 días, desde el 16 de febrero de 1575 que llega a la localidad, hasta el 18 de mayo, que parte camino de Sevilla, dejando a Ana de Jesús como priora, que a la postre se convierte en bastión fundamental de la reforma del Carmelo. Solo tres meses de estancia en Beas en los que estuvo consolidando la estructura de la nueva fundación, pero que cautiva y causa una gran impronta en Santa Teresa de Jesús, como demuestra el hecho de las constantes referencias a la localidad o la fundación giennense en cuatro de los capítulos del Libro de las Fundaciones y en casi treinta cartas de su Epistolario.
La Santa llega a Beas a fundar el nuevo Convento del Carmelo Descalzo promovido por Doña Catalina Godínez y Doña María de Sandoval, hijas de un importante noble de la villa, que, tras su muerte, donaron sus propiedades para establecer en sus dependencias el nuevo Monasterio, alcanzando posteriormente el hábito con los nombres de Catalina de Jesús y María de Jesús.
Es de destacar que Santa Teresa llega a Beas desconociendo que la localidad pertenece a la Provincia Carmelita de Andalucía, y puesto que el General de la Orden le había conminado que fundase fuera de Castilla, teme que no pueda fundar en Beas. Posteriormente conoce que, si bien civilmente pertenecía a Castilla, eclesiásticamente dependía de Andalucía, por lo que todo estuvo correcto.
Santa Teresa de Jesús moría en el Monasterio de Alba de Tormes, el 4 de octubre de 1582, a los sesenta y siete años.




