Jorge Manrique

La fecha y el lugar de nacimiento de Jorge Manrique es muy controvertido, puesto que no existe ningún documento específico que certifique su nacimiento. Aunque se ha mantenido que nació en Paredes de Nava (Palencia) en 1440, donde su padre, don Rodrigo Manrique de Lara, fue conde, existen reputados historiadores de la Edad Media, como Domingo Henares, profesor de la UNED en Albacete, donde en su obra Cartas de don Rodrigo Manrique a su hijo don Jorge (Diputación Provincial de Albacete, 2001), que argumentan que pudo haber nacido en Jaén, concretamente en Segura de la Sierra en el año 1434.

Esta aseveración se fundamenta en que don Rodrigo Manrique tomó en 1434 la plaza de Huéscar, lo que provocó que el entonces Maestre de Santiago, el infante Enrique de Aragón, le entregara la encomienda de Segura de la Sierra, la más importante de la Orden de Santiago (de la que llegaría a ser Maestre), con el título de comendador. Unas “ganancias militares” que el propio Jorge Manrique refiere en la Copla XXIX:

No dejó grandes tesoros,

ni alcanzó muchas riquezas,

ni vajillas,

mas hizo guerra a los moros,

ganando sus fortalezas

y sus villas.

Y en las lides que venció,

muchos moros y caballos

se perdieron,

y en este oficio ganó

las rentas y los vasallos

que le dieron.

Por otro lado, existen pruebas que confirman que la familia Manrique, por estas fechas, se encontraba instalada en un palacio en el pueblo segureño (casa que todavía se conserva) y que su madre tenía ya tres niños de corta edad. Entonces, se pregunta Domingo Henares:

¿Los iba a dejar solos, aventurándose, embarazada de ocho meses hasta Paredes de Nava por los caminos de entonces, dejando al resto de su familia en Segura de la Sierra?”.

Hubiese nacido o no en Segura de la Sierra, lo que sí es evidente es que gran parte de su vida transcurrió en territorios de la actual provincia de Jaén (hay que recordar que hasta 1833 no se hizo la actual división en provincias y regiones). Primeramente, en Segura de la Sierra, donde hubo de transcurrir su infancia por ser la cabeza de encomienda que administraba su padre. El mismo don Rodrigo señala en su testamento a propósito de su permanencia en Segura:

yo gasté allí lo más de mi tiempo según los trabajos en que anduve”

Posteriormente en Chiclana de Segura, donde el poeta fue comendador, vivió largas temporadas y donde nace su hijo Luis. En esta localidad habitó tanto en el castillo como en una vivienda que todavía se conserva (Palacio de la Encomienda) en la calle Real. Incluso tuvo una importante vinculación con Baeza, donde su hija Luisa contrae nupcias con Manuel, uno de los hijos de Benavides, propietarios del palacio de Jabalquinto. Esto, a su vez, lo llevó a participar en 1477 en las luchas acontecidas en Baeza entre Juan de Benavides, a quien le ligaba el linaje por el matrimonio entre sus respectivos hijos, contra Diego Fernández de Córdoba, mariscal de Baena e hijo del conde de Cabra, por el mal gobierno en esta ciudad. Jorge Manrique fue derrotado y condenado por desacato a la monarquía, tal como relata el cronista Alonso de Palencia:

Jorge Manrique, guerrero esforzado, perito en la ciencia militar y muy afortunado en los combates (…) se acarreó nota de perfidia (..) para venir al cabo a atentar contra el honor y la vida de los antiguos amigos, movido por el nuevo parentesco con Juan de Benavides (…) Alegó éste (i.e., Jorge Manrique) algunas excusas inadmisibles, pero, en consideración a los méritos de su padre, túvosele mayor que a los demás prisioneros. (Palencia, Crónica de Enrique IV, III, pp. 34-35).

Este periodo de apresamiento es vital, porque se estima que durante este período de inactividad y recién muerto su padre (1476), es cuando hay que situar la gestación de las Coplas a la muerte de su padre. El presidio apenas dura unos meses, ya que Jorge Manrique, a la tradicional manera caballeresca, redactó un cartel de desafío a todos aquellos que osasen acusarle de culpable. Pasado el plazo de treinta días, como no se presentó nadie al desafío, los reyes lo declararon libre y fue públicamente excusado de tan ingrato hecho. Tras la reconciliación con los Reyes Católicos, lo nombraron uno de los ocho capitanes de la Hermandad, concretamente de la capitanía de Toledo.

Por otro lado, Jorge Manrique fue más un hombre de armas que un poeta (en muchas ocasiones es referido como “el poeta guerrero”), empleándose desde muy joven en las tareas propias de militar castellano, aunque sin descuidar su formación en letras, como correspondía a un miembro perteneciente a una de las más antiguas familias nobles de Castilla, los Manrique de Lara. Este hecho lo convirtió en un personaje que ha pasado a la historia de España como el primer poeta del Pre- Renacimiento.

En su faceta política, religiosa y militar, fue Caballero Santiaguista, comendador de Montizón y Trece de la Orden. Es decir, uno de los trece caballeros que asistían a los capítulos generales, que tenían lugar en Uclés (Cuenca), cabeza de la Orden. Ya a los 24 años participó en los combates del asedio al castillo de Montizón (Villamanrique, Ciudad Real), donde ganó fama y prestigio como guerrero. También luchó en Alcázar de San Juan, Ciudad Real (1470), en Sabiote, Jaén (1473), en el sitio de Canales, León (1474), en la conquista de Alcaraz, Albacete, en la toma de Ciudad Real (1475) y en la batalla de Uclés (1476).

Tras participar en 1477 en la toma de Baeza y posteriormente ser liberado, sirvió con las tropas del bando de Isabel y Fernando en la guerra contra los partidarios de Juana la Beltraneja. Como teniente de la reina en Ciudad Real, junto a su padre Rodrigo, hizo levantar el asedio que a Uclés habían puesto Juan Pacheco y el arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo de Acuña. En esa guerra, durante una escaramuza cercana al castillo de Garcimuñoz en Cuenca, defendido por el Marqués de Villena, fue herido de muerte en 1479 en Santa María del Campo Rus (Cuenca) y es enterrado en la iglesia del monasterio de Uclés, cabeza de la Orden de Santiago. Cuando murió se dice que se encontraron entre sus ropas los premonitorios versos ensangrentados de su poema: “Oh mundo, pues que nos matas…”

Por último, es preciso resaltar la divisa que Jorge Manrique llevó por bandera “ni miento, ni me arrepiento” y que expresa en la siguiente Glosa:

I

Ni miento ni me arrepiento,

ni digo ni me desdigo,

ni estoy triste ni contento,

ni reclamo ni consiento,

ni fío ni desconfío;

ni bien vivo ni bien muero,

ni soy ajeno ni mío,

ni me venzo ni porfío,

ni espero ni desespero.

(…)

Producción literaria de Jorge Manrique

Seguramente debido a su faceta principal como hombre de armas, de administrador de la Encomienda de Montizón y su temprana muerte, la producción literaria de Jorge Manrique no es muy extensa, habiendo llegado a nosotros apenas cuarenta y nueve composiciones, aunque puede ser que escribiera aún más y se hayan perdido. La mayoría de sus obras son temas amorosos, algunos burlescos y otros, como las Coplas, de fondo moral (Elegías y doctrinas). Esta excelencia literaria no es casual, puesto que la poesía era una actividad cortesana y Manrique provenía de una familia de letras. Su madre, doña Mencía de Figueroa Laso de Vega, era prima hermana del Marqués de Santillana, uno de los poetas más importantes de la época; Gómez Manrique era su tío, hecho que le imprime una gran influencia en su obra. Incluso de su padre, don Rodrigo Manrique, se conservan algunas poesías.

En la obra de Jorge Manrique predominan los versos octosílabos, dominando con gran maestría la copla de pie quebrado, que emplea con frecuencia y en diversas combinaciones métricas. De hecho, se denomina con frecuencia copla de pie quebrado o “manriqueña”. Como hombre de armas, los poemas amorosos los desarrolla como si la toma de una plaza se tratara.

Castillo de amor

I

Hame tan bien defendido,

señora, vuestra memoria

de mudanza,

que jamás, nunca, ha podido

alcanzar de mi victoria

olvidanza:

porque estáis apoderada

vos de toda mi firmeza

en tal son,

que no puede ser tomada

a fuerza mi fortaleza

ni a traición. (…)

Algunos poemas amorosos estaban dedicados a su esposa doña Guiomar de Castañeda, cuyo nombre aparece en acróstico, es decir, por medio de una letra que inicia cada verso en una estrofa (Gvyomar según la ortografía de entonces).

Coplas

(…) ¡Guay de aquel que nunca atiende (…)

(…) Verdadero amor y pena (…)

(…) Y estos males que he contado, (…)

(…) Oh, si aquestas mis pasiones, (…)

(…) Mostrara una triste vida (…)

(…) Agora que soy ya suelto, (…)

(…) Rabia terrible me aqueja, (…)

A pesar de su parca obra, Jorge Manrique ocupa un lugar prominente en la historia de la literatura española, especialmente por “Coplas a la muerte de su padre”, sin duda su obra más importante y uno de los primeros poemas difundidos por la imprenta española (Zaragoza, 1480). Una compleja obra en la que lo más relevante es que el autor utiliza los tópicos que existían sobre la muerte en la tradición de la época, pero los vierte en una forma de expresión completamente nueva, preludiando la lírica renacentista. Escrita en un lenguaje sencillo, sin caer ni en vulgarismos ni en retoricismos -como era la moda de la época-, inaugurando el estilismo del Renacimiento, de escribir como se habla.

En las Coplas a la Muerte de su Padre, compuesta por una colección de 40 coplas dobles de pie quebrado, el poeta expresa el poder igualatorio de la muerte que no respeta a nada ni a nadie. Recoge el sentido religioso de su época sobre la brevedad de la vida en el mundo y lo transmite a la poesía española posterior. En estos poemas no hay desesperación, sino todo lo contrario: serenidad, dignidad de expresión y sencillez, que dan al poema una gran emoción. Sin duda, Jorge Manrique es una de las figuras más relevantes de la poesía española del Pre- Renacimiento (época de transición entre la Edad Media y el Renacimiento, en torno al Siglo XV), como demuestra la influencia que ha ejercido en otros autores como Lope de Vega, que llegó a decir que Las Coplas a la Muerte de su Padre, merecían “estar escritas en letras de oro».

Jorge Manrique es exaltado por otros autores, como el propio Antonio Machado, que da a su musa (Pilar de Valderrama, conocida como Guiomar en su relación epistolar con Antonio Machado) el nombre de la esposa de Jorge Manrique (Guiomar de Castañeda) y al que también rinde homenaje tomando un fragmento de las célebres Coplas y ofreciendo su propia interpretación:

Nuestras vidas son los ríos,

que van a dar a la mar,

que es el morir. ¡Gran cantar!

Entre los poetas míos

tiene Manrique un altar.

Dulce goce de vivir:

mala ciencia del pasar,

ciego huir a la mar.

Tras el pavor del morir

está el placer de llegar.

¡Gran placer!

Mas ¿y el horror de volver’

¡Gran pesar!”

Producción Literaria:

Poemas amorosos:

– “De Don Jorge Manrique quejándose del Dios del amor y como razonan el uno con el otro”

– “Castillo de amor”

– “A la fortuna”

– “Porque estando él durmiendo le besó su amiga”

– “Diciendo qué cosa es amor”

– “De la profesión que hizo en la Orden del Amor”

– “Escala de amor”,

“Con el gran mal que me sobra”

– “En una llaga mortal”

– “Acordaos, por Dios, señora”

– “Ved que congoja la mía”

– “Ni vivir quiere que viva”

– “Los fuegos que en mí encendieron”

– “Estando ausente de su amiga a un mensajero que allá enviaba”

– “Memorial que hizo a su corazón, que parte al desconocimiento de su amiga donde él tiene todos sus sentidos”

– “Otras suyas en que pone el nombre de una dama; y comienza y acaba en las letras primeras de todas las coplas, y dice:”

– “Otra obra suya en que puso el nombre de su esposa, y asimismo nombrados los linajes de los cuatro costados de ella, que son: Castañeda, Ayala, Silva y Meneses”.

Canciones:

– “Quien no estuviese en presencia”

– “No sé por qué me fatigo”

– “Quien tanto veros desea”

– “Es una muerte escondida”

– “Por vuestro gran merecer”

– “Con dolorido cuidado”

– “Cuanto más pienso serviros”

– «Justa fue mi perdición”

– “Cada vez que mi memoria”

– “No tardes, Muerte, que muero”

Esparzas:

– “Hallo que ningún poder”

– “Yo callé males sufriendo”

– “Pensando, señora, en vos”

– “Callé por mucho temor”

– “Qué amador tan desdichado”

– “Mi temor ha sido tal”

– “Es mi pena desear”

Glosa:

– “A su mote que dice: «ni miento ni me arrepiento»”

– “Siempre amar y amor seguir”

– “Sin Dios y sin vos y mí”

Preguntas:

– “A Juan Álvarez Gato”

– “Entre dos fuegos lanzado”

– “Entre bien y mal doblado”

– “A Guevara”

Respuestas:

– “A Guevara”

– “A Gómez Manrique”

Sátiras:

– “A una prima suya que le estorbaba unos amores”

– “Coplas a una beoda que tenía empeñado un brial en la taberna”

– “Un convite que hizo a su madrastra, doña Elvira de Castañeda”

Elegías y obras de doctrina:

– “Coplas por la muerte de su padre”

– “¡Oh, mundo! Pues que nos matas”