Santa Teresa de Jesús

Teresa de Cepeda y Ahumada, conocida universalmente como Santa Teresa de Ávila o Santa Teresa de Jesús, nace en Ávila el 28 de marzo de 1515 y se convirtió en la primera mujer “Doctora de la Iglesia”, no sin dificultades.

Desde muy temprana edad tiene predilección por la lectura caballeresca, la vida de los santos mártires y la conquista de la gloria eterna. Tanto que, a los seis años, partió a escondidas con su hermano Rodrigo “a tierra de moros” con la esperanza de morir por la fe. Salida frustrada porque su tío los descubre y devuelve a casa.

A pesar de esto, Santa Teresa era “enemiguísima de ser monja” como ella misma expresa, aunque a medida que se hace mayor, la vocación religiosa se va agrandando, hasta que a los 20 años de edad ingresa en el Convento de las Carmelitas Calzadas de La Encarnación (bajo la oposición de su padre).

La vida conventual que va a conocer Santa Teresa, con un régimen muy abierto, la insta a querer vivir su entrega religiosa con mayor rigor y perfección, llevándola a impulsar la reforma del Carmelo. La primera fundación de la nueva Orden se produce en 1562, el Convento de San José de Ávila, llegando a fundar 17 Conventos en vida. En la actualidad existen unos 750 conventos carmelitas en más de 80 países.

La vinculación de Santa Teresa de Jesús con la provincia de Jaén viene precisamente por su labor reformadora de la Orden del Carmelo, donde el Convento de las Carmelitas Descalzas de San José del Salvador en Beas de Segura se convierte en su décima fundación y primera en Andalucía.

En el tiempo que tengo dicho, que me mandaron ir a Salamanca desde la Encarnación, estando allí vino un mensajero de la villa de Veas con cartas para mí de una señora de aquel lugar y del beneficiado de él y de otras personas, pidiéndome que fuese a fundar un monasterio, porque ya tenían casa para él, que no faltaba sino irle a fundar”. (…)

Libro de las Fundaciones, cap. 22.

Santa Teresa de Jesús estará en Beas apenas 92 días, desde el 16 de febrero de 1575 que llega a la localidad, hasta el 18 de mayo, que parte camino de Sevilla, dejando a Ana de Jesús como priora, que a la postre se convierte en bastión fundamental de la reforma del Carmelo. Solo tres meses de estancia en Beas en los que estuvo consolidando la estructura de la nueva fundación, pero que cautiva y causa una gran impronta en Santa Teresa de Jesús, como demuestra el hecho de las constantes referencias a la localidad o la fundación giennense en cuatro de los capítulos del Libro de las Fundaciones y en casi treinta cartas de su Epistolario.

La Santa llega a Beas a fundar el nuevo Convento del Carmelo Descalzo promovido por Doña Catalina Godínez y Doña María de Sandoval, hijas de un importante noble de la villa, que, tras su muerte, donaron sus propiedades para establecer en sus dependencias el nuevo Monasterio, alcanzando posteriormente el hábito con los nombres de Catalina de Jesús y María de Jesús.

Es de destacar que Santa Teresa llega a Beas desconociendo que la localidad pertenece a la Provincia Carmelita de Andalucía, y puesto que el General de la Orden le había conminado que fundase fuera de Castilla, teme que no pueda fundar en Beas. Posteriormente conoce que, si bien civilmente pertenecía a Castilla, eclesiásticamente dependía de Andalucía, por lo que todo estuvo correcto.

Santa Teresa de Jesús moría en el Monasterio de Alba de Tormes, el 4 de octubre de 1582, a los sesenta y siete años.

Producción literaria de Santa Teresa de Jesús

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Juan Eslava Galán

Juan Eslava Galán nació en el municipio de Arjona (Jaén) en 1948. Se licenció en Filología Inglesa por la Universidad de Granada y se doctoró en Letras con su tesis sobre Poliorcética y fortificación bajo medieval en el reino de Jaén, donde analiza la historia del reino de Jaén -especialmente a partir de la conquista castellana- y estudia las diversas justificaciones y tipologías de las fortalezas, torres, castillos y murallas de la provincia.

El autor amplió sus estudios en Reino Unido, donde residió en Bristol y Lichfield, y fue alumno y profesor asistente en la Universidad de Aston, en Birmingham.

A su regreso a España ganó las oposiciones a Cátedra de Inglés de Educación Secundaria y fue profesor de bachillerato durante treinta años, una labor que simultaneó con la escritura de novelas y ensayo de tema histórico.

El conocimiento histórico adquirido junto con la extensa investigación académica llevada a cabo convierten a Eslava Galán en un riguroso y excelente divulgador de la Historia. Sin duda, un autor prolífico que ha publicado cientos de artículos en revistas, diversas colaboraciones en obras colectivas y numerosas novelas y ensayos.

Su vinculación con Jaén no viene dada solamente por su nacimiento en Arjona, sino también por esta labor investigadora continuada en la provincia que ha ido realizando a lo largo de su trayectoria, que lo convierten en un gran embajador de Arjona y de Jaén.

Juan Eslava Galán colabora con la localidad cada vez que se le precisa, bien en forma de regalo literario con sus novelas o presentaciones o bien en forma de aportación de bienes patrimoniales, como ocurre con la lápida templaria o la piedra de los deseos, donadas por el propio autor. En noviembre de 2016, el Excelentísimo Ayuntamiento de Arjona le concedió la Medalla de Oro de la Ciudad.

El compromiso con su tierra le llevó a ceder en 2012 más de 8.000 documentos de su archivo personal al Instituto de Estudios Giennenses, del que es miembro, constituyendo una extraordinaria herramienta para el acercamiento al patrimonio cultural e histórico de la provincia de Jaén.

Producción Literaria de Juan Eslava Galán

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Jorge Manrique

La fecha y el lugar de nacimiento de Jorge Manrique es muy controvertida, puesto que no existe ningún documento específico que certifique su nacimiento. Aunque se ha mantenido que nació en Paredes de Nava (Palencia) en 1440, donde su padre, don Rodrigo Manrique de Lara, fue conde, existen reputados historiadores de la Edad Media, como Domingo Henares, profesor de la UNED en Albacete, que en su obra Cartas de don Rodrigo Manrique a su hijo don Jorge (Diputación Provincial de Albacete, 2001), argumentan que pudo haber nacido en Jaén, concretamente en Segura de la Sierra en el año 1434.

Esta aseveración se fundamenta en que don Rodrigo Manrique tomó en 1434 la plaza de Huéscar, lo que provocó que el entonces Maestre de Santiago, el infante Enrique de Aragón, le entregara la encomienda de Segura de la Sierra, la más importante de la Orden de Santiago (de la que llegaría a ser Maestre), con el título de comendador. Unas “ganancias militares” que el propio Jorge Manrique refiere en la Copla XXIX:

No dejó grandes tesoros,

ni alcanzó muchas riquezas,

ni vajillas,

mas hizo guerra a los moros,

ganando sus fortalezas

y sus villas.

Y en las lides que venció,

muchos moros y caballos

se perdieron,

y en este oficio ganó

las rentas y los vasallos

que le dieron.

Por otro lado, existen pruebas que confirman que la familia Manrique, por estas fechas, se encontraba instalada en un palacio en el pueblo segureño (casa que todavía se conserva) y que su madre tenía ya tres niños de corta edad. Entonces, se pregunta Domingo Henares:

¿Los iba a dejar solos, aventurándose, embarazada de ocho meses hasta Paredes de Nava por los caminos de entonces, dejando al resto de su familia en Segura de la Sierra?”.

Hubiese nacido o no en Segura de la Sierra, lo que sí es evidente es que gran parte de su vida transcurrió en territorios de la actual provincia de Jaén (hay que recordar que hasta 1833 no se hizo la actual división en provincias y regiones). Primeramente, en Segura de la Sierra, donde hubo de transcurrir su infancia por ser la cabeza de encomienda que administraba su padre. El mismo don Rodrigo señala en su testamento a propósito de su permanencia en Segura:

yo gasté allí lo más de mi tiempo según los trabajos en que anduve”

Posteriormente en Chiclana de Segura, donde el poeta fue comendador, vivió largas temporadas y donde nace su hijo Luis. En esta localidad habitó tanto en el castillo como en una vivienda que todavía se conserva (Palacio de la Encomienda) en la calle Real. Incluso tuvo una importante vinculación con Baeza, donde su hija Luisa contrae nupcias con Manuel, uno de los hijos de Benavides, propietarios del palacio de Jabalquinto. Esto, a su vez, lo llevó a participar en 1477 en las luchas acontecidas en Baeza entre Juan de Benavides, a quien le ligaba el linaje por el matrimonio entre sus respectivos hijos, contra Diego Fernández de Córdoba, mariscal de Baena e hijo del conde de Cabra, por el mal gobierno en esta ciudad. Jorge Manrique fue derrotado y condenado por desacato a la monarquía, tal como relata el cronista Alonso de Palencia:

Jorge Manrique, guerrero esforzado, perito en la ciencia militar y muy afortunado en los combates (…) se acarreó nota de perfidia (..) para venir al cabo a atentar contra el honor y la vida de los antiguos amigos, movido por el nuevo parentesco con Juan de Benavides (…) Alegó éste (i.e., Jorge Manrique) algunas excusas inadmisibles, pero, en consideración a los méritos de su padre, túvosele mayor que a los demás prisioneros. (Palencia, Crónica de Enrique IV, III, pp. 34-35).

Este periodo de apresamiento es vital, porque se estima que durante este período de inactividad y recién muerto su padre (1476), es cuando hay que situar la gestación de las Coplas a la muerte de su padre. El presidio apenas dura unos meses, ya que Jorge Manrique, a la tradicional manera caballeresca, redactó un cartel de desafío a todos aquellos que osasen acusarle de culpable. Pasado el plazo de treinta días, como no se presentó nadie al desafío, los reyes lo declararon libre y fue públicamente excusado de tan ingrato hecho. Tras la reconciliación con los Reyes Católicos, lo nombraron uno de los ocho capitanes de la Hermandad, concretamente de la capitanía de Toledo.

Por otro lado, Jorge Manrique fue más un hombre de armas que un poeta (en muchas ocasiones es referido como “el poeta guerrero”), empleándose desde muy joven en las tareas propias de militar castellano, aunque sin descuidar su formación en letras, como correspondía a un miembro perteneciente a una de las más antiguas familias nobles de Castilla, los Manrique de Lara. Este hecho lo convirtió en un personaje que ha pasado a la historia de España como el primer poeta del Pre- Renacimiento.

En su faceta política, religiosa y militar, fue Caballero Santiaguista, comendador de Montizón y Trece de la Orden. Es decir, uno de los trece caballeros que asistían a los capítulos generales, que tenían lugar en Uclés (Cuenca), cabeza de la Orden. Ya a los 24 años participó en los combates del asedio al castillo de Montizón (Villamanrique, Ciudad Real), donde ganó fama y prestigio como guerrero. También luchó en Alcázar de San Juan, Ciudad Real (1470), en Sabiote, Jaén (1473), en el sitio de Canales, León (1474), en la conquista de Alcaraz, Albacete, en la toma de Ciudad Real (1475) y en la batalla de Uclés (1476).

Tras participar en 1477 en la toma de Baeza y posteriormente ser liberado, sirvió con las tropas del bando de Isabel y Fernando en la guerra contra los partidarios de Juana la Beltraneja. Como teniente de la reina en Ciudad Real, junto a su padre Rodrigo, hizo levantar el asedio que a Uclés habían puesto Juan Pacheco y el arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo de Acuña. En esa guerra, durante una escaramuza cercana al castillo de Garcimuñoz en Cuenca, defendido por el Marqués de Villena, fue herido de muerte en 1479 en Santa María del Campo Rus (Cuenca) y es enterrado en la iglesia del monasterio de Uclés, cabeza de la Orden de Santiago. Cuando murió se dice que se encontraron entre sus ropas los premonitorios versos ensangrentados de su poema: “Oh mundo, pues que nos matas…”

Por último, es preciso resaltar la divisa que Jorge Manrique llevó por bandera “ni miento, ni me arrepiento” y que expresa en la siguiente Glosa:

I

Ni miento ni me arrepiento,

ni digo ni me desdigo,

ni estoy triste ni contento,

ni reclamo ni consiento,

ni fío ni desconfío;

ni bien vivo ni bien muero,

ni soy ajeno ni mío,

ni me venzo ni porfío,

ni espero ni desespero.

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San Juan de la Cruz

Juan de Yepes Álvarez, posteriormente beatificado, canonizado y proclamado San Juan de la Cruz y Doctor de la Iglesia Universal, nace en Fontiveros (Ávila) en 1542.

Estudia Humanidades en los Jesuitas de Medina del Campo y a los veintiún años, por su vocación religiosa ingresa en los Carmelitas Calzados, con el nombre de Juan de Santo Matía. Como fraile profeso se instaló en Salamanca, donde cursa estudios de Filosofía en la Universidad y en 1567 es ordenado sacerdote.

Este año tiene su primer encuentro con Santa Teresa de Jesús, gana la Reforma del Carmelo, y pasa a ser Juan de la Cruz.

La propia Santa Teresa destaca este encuentro en sus Fundaciones:

(…)

Poco después acertó a venir allí un padre de poca edad, que estaba estudiando en Salamanca, y él fue con otro por compañero, el cual me dijo grandes cosas de la vida que este padre hacía. Llámase fray Juan de la Cruz.

(…)

La relación del religioso y poeta místico del Renacimiento español con Jaén viene marcada precisamente por la labor fundacional dentro de la corriente reformadora impulsada por Santa Teresa de Jesús. Así, tras acompañar a la Santa en la fundación de monasterios de la Reforma, actuando como Maestro de novicios y como confesor y vicario, llegará a Beas de Segura tras fugarse de la cárcel conventual de los frailes carmelitas de Toledo, donde había sido apresado por disputas entre los carmelitas calzados y descalzos.

Durante su cautiverio, que dura unos nueve meses en un estado de abandono total, San Juan de la Cruz inicia las primeras estrofas del Cántico Espiritual a la vez que los Romances y el poema de la “Fonte”.

(…) en mí por ti me moría,

y por ti resucitaba,

que la memoria de ti

daba vida y la quitaba.

Gozábanse los extraños (…)

Romances. San Juan de la Cruz

Tras su huida de la cárcel conventual de Toledo y asistir al Capítulo General de Almodóvar del Campo (Ciudad Real), en 1578 es nombrado Prior del Convento El Calvario, en el término municipal de Villanueva del Arzobispo, donde llega muy enfermo y desmejorado por las penurias de su cautiverio, por lo que permanece unos días en el Monasterio de Carmelitas Descalzas, que tres años antes había fundado Santa Teresa de Jesús.

Ahí pasa unos ocho meses, confesando y dirigiendo espiritualmente a las monjas, a la vez que encuentra un ambiente idóneo para escribir, siendo aquí, según expone Antonio Yuste Moreno en Los Cien Avisos de Beas (1992), donde traza los grandes esquemas de su pensamiento:

  • Redacta Las Cautelas, tratadillo espiritual a modo de instrucción o consejo destinado primeramente a las monjas descalzas de Beas, aunque posteriormente lo destina a otros monasterios y a sus frailes.
  • Compone el modelo del Monte de Perfección, dando a cada una de las monjas una copia autógrafa.
  • Escribe las primeras series de “Sentencias y avisos espirituales”.
  • Compone las cinco estrofas del Cántico Espiritual.

Además también están documentados su paso por la plaza Mayor del pueblo y por el convento carmelita que se fundó en el Santuario de la Fuensanta.

En 1579 funda el Colegio descalzo del Carmelo en Baeza, donde será su primer Rector y reside en la llamada casa del Vicario hasta 1582, aunque cada cierto tiempo vuelve de visita a Beas de Segura y Villanueva del Arzobispo, pasando por otros municipios jiennenses, como Úbeda, Torreperogil, Villacarrillo, Iznatoraf…

Tras su estancia en Baeza, inicia una labor fundacional (Granada, Málaga, Córdoba, Mancha Real -anteriormente Manchuela de Jaén- o Caravaca de la Cruz) y otras funciones como Definidor, Prior o Vicario, que le exigen viajar constantemente y en 1591, tras ser cesado en todos sus cargos, llega como simple súbdito al Convento de La Peñuela (La Carolina), donde enfermó, desplazándose finalmente a Úbeda, ciudad en la que fallece la noche del 13 al 14 de diciembre, a la edad de 49 años.

Tras su muerte, sobrevendría la disputa por sus reliquias entre Úbeda y Segovia. El traslado a Segovia se llevó a cabo en secreto a finales de abril de 1593 —suceso que se piensa pudo inspirar el capítulo XIX de la primera parte del Quijote cervantino—.

Producción literaria de San Juan de la Cruz

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Antonio Muñoz Molina

Antonio Muñoz Molina nace en la ciudad de Úbeda el 10 de enero de 1956, en la buhardilla de una casa que sus padres alquilaron al casarse, “el cuarto de la viga”, como él mismo recuerda. Su madre era ama de casa y su padre trabajaba en la huerta y vendía hortalizas en el mercado de abastos de Úbeda, quizás de ahí, las referencias a las huertas de Mágina.

Este escritor realizó el bachillerato elemental en el colegio Salesiano “Santo Domingo Sabio” y el bachillerato superior en el Instituto de Enseñanzas Medias “San Juan de la Cruz”, ambos en Úbeda.

Tras concluir estos estudios se desplaza a Madrid a estudiar periodismo en la Universidad Complutense y convertirse en autor de obras de teatro de agitación política, pero no finaliza esta carrera y se marcha a Granada, donde culmina una licenciatura en Historia del Arte, aunque nunca descarta la idea de convertirse en periodista y escritor y con asiduidad publica artículos en diversos medios locales.

Permanece en Granada trabajando como funcionario de auxiliar administrativo en el Ayuntamiento, al tiempo que colabora como columnista en El Ideal y en el Diario de Granada y escribe sus primeros relatos. En 1985 publica su primera novela, Beatus Ille que logró el premio Ícaro, a la que siguen El invierno en Lisboa (1987), Premio de la Crítica y Premio Nacional de Literatura en 1988. Tras este éxito literario y editorial se traslada a Madrid y en 1991 le conceden el premio Planeta por El Jinete Polaco, volviendo a obtener el Nacional de Narrativa al año siguiente.

Ha ejercido la docencia como profesor invitado de literatura española en algunas universidades de Estados Unidos y en 1995 se convierte en el miembro más joven en ser elegido por la Real Academia Española (RAE) para ocupar el sillón u (u minúscula). También en 2004 es nombrado director del Instituto Cervantes de Nueva York, donde residía desde hacía algunos años y donde volverá con frecuencia en años sucesivos.

Entre los muchos reconocimientos que recibe, cabe destacar su investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Jaén en 2007, y, especialmente, la obtención del Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2013.

La vinculación de Antonio Muñoz Molina con Jaén no es solo por el hecho de ser natural de Úbeda, sino porque utiliza Úbeda como recurso literario para encuadrar alguna de sus obras a modo de “maqueta de ciudad” a la que denomina “Mágina” y, aunque no se puede identificar exactamente con ella, mucho de los espacios, situaciones, experiencias y personajes coinciden con su Úbeda natal. El autor denomina a esta ciudad imaginaria “Mágina” en honor al macizo montañoso que, en su niñez y adolescencia, podía vislumbrar en el horizonte desde los miradores de Úbeda.

Más que un retrato, Mágina se parece a una maqueta de ciudad, a un modelo a escala del mundo breve en el que vive sus vidas la mayor parte de la gente” (…).

Antonio Muñoz Molina. Artículo “Entre Úbeda y Mágina”. 1996

Aunque evoca a Mágina con mayor o menor énfasis en otras novelas y artículos (Beltenebros, El dueño del secreto, Ardor Guerrero, Sefarad o Los misterios de Madrid), es en tres novelas donde Mágina está presente de forma abrumadora y donde se recrea la trama de las mismas: su primera novela Beatus Ille, El Jintete Polaco y Plenilunio. Es en ellas donde podremos identificar algunos de los lugares de Úbeda que Antonio Muñoz Molina ha trasladado a Mágina: la plaza del Reloj, la estatua del general Orduña, la Casa de las Torres…

Producción literaria de Antonio Muñoz Molina

Según la profesora Irene Andrés-Suárez en “Ética y estética de Antonio Muñoz Molina” (1997), se perciben tres etapas bien definidas a lo largo de la trayectoria del autor. Una primera etapa donde sus novelas se nutren especialmente de música, literatura y películas; una segunda etapa donde se interna en su memoria personal y colectiva; y una tercera etapa más comprometida con la realidad circundante.

Producción Literaria:

A continuación, se exponen las principales obras del autor:

– El Robinson urbano, 1984 (Premio Ícaro, 1986)

– Beatus ille, 1986

– Diario del Nautilus, 1986

– El invierno en Lisboa, 1987 (Premio de la Crítica, 1988 y Premio Nacional de Literatura, 1988

– Las otras vidas, 1988

– Beltenebros, 1989

– Córdoba de los Omeyas, 1991

– El jinete polaca, 1991 (Premio Planeta, 1991 y Premio Nacional de Literatura, 1992)

– Los misterios de Madrid, 1992

– Nada del otro mundo, 1993

– La realidad de la ficción, 1993

– El dueño del secreto, 1994

– ¿Por qué no es útil la literatura? 1994

– Ardor guerrero, 1995

– Las apariencias, 1995

– La huerta del Edén, 1996

– Escrito en un istante, 1996

– Plenilunio, 1997

Prix Fémina, 1998

– Pura alegría, 1998

– Carlota Fainberg, 1999

– Sefarad, 2001

– En ausencia de Blanca, 2001

– La vida por delante, 2002

– Ventanas de Manhattan, 2004

– El viento de la Luna, 2006

– Días de diario, 2007

– La noche de los tiempos, 2010

– Nada del otro mundo, 2011

– El atrevimiento de mirar, 2012

– Todo lo que era sólido, 2013

– Como la sombra que se va, 2014

– El faro del fin del Hudson, 2015

– Un andar solitario entre la gente, 2018

– Tus pasos en la escalera, 2019

Antonio Machado

Antonio Cipriano José María Machado Ruiz, nombre completo de uno de los poetas más emblemáticos de la Generación del 98, más conocido como Antonio Machado, nace en la ciudad de Sevilla el 26 de julio de 1875.

La estancia de Antonio Machado en el municipio de Baeza viene dada por el fallecimiento de su mujer Leonor Izquierdo Cuevas, el 1 de agosto de 1912. En noviembre de 1919 deja Baeza para trasladarse a un instituto de Segovia. En 1936, durante Guerra Civil española, Machado es evacuado a Valencia. Finalmente, se marcha a Barcelona en 1939, donde fallece al poco tiempo.

Carta de Machado a Ortega y Gasset. 1913

(…)

Yo empiezo a trabajar con algún provecho. Desde hace poco empiezo a reponerme de mi honda crisis que me hubiera llevado al aniquilamiento espiritual. La muerte de mi mujer me dejó desgarrado y tan abatido que toda mi obra, apenas esbozada en Campos de Castilla, quedó truncada.”

(…)

Este hecho le afecta profundamente y con la intención de paliar el insondable vacío de su muerte, decide abandonar Soria y solicita la primera vacante que se produzca en su escalafón como catedrático. Quería una ciudad silente y serena, porque estaba ansioso de soledad, pero también bien comunicada con Madrid. Esta vacante se produce en Baeza, ciudad histórica pero ensimismada y en franca decadencia, aunque el nudo ferroviario en el que creía que se encontraba no era tal, puesto que la ciudad se encontraba a 12 kilómetros de la estación y había que acceder a ella en tranvía.

La etapa machadiana en Baeza abarca siete años, desde el 1 de noviembre de 1912, fecha de posesión de la cátedra de lengua francesa en el entonces denominado Instituto General y Técnico, hasta el 5 de noviembre de 1919, fecha de su nombramiento como catedrático de francés en un instituto de Segovia.

Machado llega a Baeza en un momento emocional delicado, produciéndole una primera visión negativa de la ciudad y de sus gentes. Todavía está muy presente el recuerdo de Soria y de Leonor.

CXXVIII

POEMA DE UN DÍA. MEDITACIONES RURALES

Heme aquí ya, profesor

de lenguas vivas (ayer

maestro de gay-saber,

aprendiz de ruiseñor),

en un pueblo húmedo y frío,

destartalado y sombrío,

entre andaluz y manchego. (…)

La vida de Machado en Baeza transcurre al inicio con placidez y lentitud, paseando, observando, meditando y dando clases en el Instituto -aunque nunca tuvo gran vocación como profesor, como él mismo confiesa-. Poco a poco va cambiando de actitud y empieza a participar más activamente en los quehaceres de la ciudad, asistiendo a tertulias en la rebotica del farmacéutico Adolfo Almazán y colaborando incluso en periódicos locales, lo que lentamente iría mitigando el recuerdo de Soria y de su esposa.

Al final, el paisaje de Baeza acaba por adueñarse del poeta, aspecto que supuso a su vez un gran avance en su lírica, incorporando una veta folclórica.

APUNTES

IV

Sobre el olivar,

se vio a la lechuza

volar y volar.

A Santa María

un ramito verde

volando traía.

¡Campo de Baeza,

soñaré contigo

cuando no te vea!

(…)

El 7 de septiembre de 1919 Machado firma el concurso de traslado a un Instituto de Segovia y deja Baeza en noviembre del mismo año, pero el recuerdo de la ciudad y de la comarca permanece en su memoria y en su obra.

En noviembre de 1936, durante la Guerra Civil española, Machado es evacuado a Valencia (capital provisional de la II República), donde coincide con numerosos artistas e intelectuales -como Rafael Zabaleta y Miguel Hernández, entre otros-, colabora en publicaciones republicanas y hace campaña literaria, participando en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (1937), el acto de propaganda intelectual más importante durante la Guerra.

En 1939 marcha a Barcelona, desde donde cruza los Pirineos hasta Colliure. Allí fallece al poco tiempo de su llegada.

Producción literaria de Antonio Machado

Dentro de la producción poética del autor, son muchas las composiciones alusivas a la provincia de Jaén, pero Baeza brindará a Machado la ocasión de dedicación prácticamente exclusiva a la creación poética, a la lectura, estudio y reflexión filosófica, estando considerada esta etapa baezana la más importante, fructífera y completa en su evolución personal y de su producción literaria, donde se gestan publicaciones de libros tan importantes para la consolidación del poeta como Poesías escogidas (1917), Poesías completas (1899-1917) y las segunda edición de Soledades, galerías y otros poemas (1919).

Poesía

1903.- «Soledades: poesías»

1907.- «Soledades, galerías y otros poemas»

1912.- «Campos de Castilla»

1917.- «Páginas escogidas»

1917.- «Poesías completas»

1917.- «Poemas»

1918.- «Soledades y otras poesías»

1919.- «Soledades, galerías y otros poemas»

1924.- «Nuevas canciones»

1928.- «Poesías completas (1899-1925)»

1933.- «Poesías completas (1899-1930)»

1933.- «La tierra de Alvargonzález»

1933.- «Poesías completas»

1936.- «Juan de Mairena (sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo)»

1937.- «La guerra (1936-1937)»

1937.- «Madrid: baluarte de nuestra guerra de independencia»

1938.- «La tierra de Alvargonzález y Canciones del Alto Duero»

Teatro

1926.- «Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel»

1927.- «Juan de Mañara»

1928.- «Las adelfas»

1929.- «La Lola se va a los puertos»

1931.- «La prima Fernanda»

1932.- «La duquesa de Benamejí»

Federico García Lorca

Federico García Lorca, poeta y dramaturgo adscrito a la Generación del 27, nace en el granadino pueblo de Fuentevaqueros el 5 de junio de 1898 y fallece dramáticamente en la madrugada del 18 de agosto de 1936, cuando es fusilado supuestamente en algún lugar de la carretera entre Víznar y Alfacar (Granada). Los restos mortales de uno de los poetas españoles más universales del siglo XX todavía no han sido encontrados. Su vínculo con la provincia de Jaén se debe a los viajes de estudios por distintas regiones de España, en compañía de un profesor y sus compañeros de facultad.

El viaje de estudios a la localidad baezana, donde conoce a Antonio Machado -ya catedrático de lengua francesa en el Instituto General y Técnico-, es crucial para despertar su vocación como escritor, puesto que en su adolescencia el joven Lorca siente más afinidad por la música que por la escritura.

De estas visitas nacerán los textos Impresiones del viaje II. Baeza: La ciudad, publicado en 1917 en la revista granadina Letras. Textos posteriormente reelaborados en su primer libro Impresiones y paisajes (1918) con el título de Ciudad perdida, incluyendo una dedicatoria a María del Reposo Urquía, hija del director del Instituto y una de sus primeras amistades fuera de Granada. Una interesante descripción de la Baeza de principios de siglo que responde a las “impresiones” que le causa su visita a la ciudad.

Estos traslados estudiantiles no serán los únicos que realiza Federico García Lorca a la provincia, sino que en el año 1925 visita varias veces la ciudad de Jaén en compañía de algunos amigos.

Las estancias en la capital no fueron anecdóticas, sino que dejaron una huella trascendental tanto en su giro hacia la literatura en detrimento de la música, como en la profundización de su teoría de Andalucía.

La Andalucía severa de Jaén es importante para Lorca, como demuestra sus frecuentes referencias al paisaje del alto Guadalquivir, los olivos o el hecho mismo de que su Romancero Gitano se denominara en un principio “Romance de la pena negra en Jaén”.

Poema del cante jondo. Paisaje

El campo

de olivos

se abre y se cierra

como un abanico.

Sobre el olivar

hay un cielo hundido

y una lluvia oscura

de luceros fríos.

Tiembla junco y penumbra

a la orilla del río. (…)

Jaén también está presente en la música de Federico García Lorca. Así, en 1931 graba cinco discos gramofónicos junto a Encarnación López “La Argentinita”. Entre las piezas grabadas se encuentra Las morillas de Jaén, poema popular del siglo XV. La Argentinita puso la voz, el zapateado y las castañuelas y Federico García Lorca la acompaña al piano.

Producción literaria de Federico García Lorca

Tal y como expresa Federico Chica en Jaén en Federico García Lorca, «si Granada y Sevilla suponen para el poeta el encuentro con la cultura árabe, Córdoba la afirmación del elemento romano y Málaga, la mediterraneidad; Jaén se ha demostrado trascendental para la producción literaria de Federico García Lorca, tanto por el rumbo que toma potenciando su vocación como escritor, como por la propia obra que desarrolla hacia una estética cerrada y furiosa».

Producción Literaria:

POESÍA

Libro de poemas (1921)

Poema del cante jondo (1921)

Primeras canciones (1922)

Canciones (1921-1924)

Romancero gitano (1924-1927)

Poeta en Nueva York (1929-1930)

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935)

Seis poemas gallegos (1935)

Diván del Tamarit (1936)

Sonetos del amor oscuro (1936)

Poemas sueltos

Cantares Populares

PROSA

(IMPRESIONES)

Fantasía simbólica

Granada. Paraíso cerrado para muchos

Semana Santa en Granada

(NARRACIONES)

Santa Lucia y San Lázaro

Historia de este gallo

Degollación del Bautista

Degollación de los Inocentes

Suicidio en Alejandría

Nadadora sumergida. (Pequeño homenaje a un cronista de salones)

Amantes asesinados por una perdiz

La gallina

PRIMER LIBRO EN PROSA

Impresiones y paisajes. (1918)

GUIÓN CINEMATOGRÁFICO

Viaje a la luna (1929)

TEATRO

El maleficio de la mariposa (1919)

La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón (1923)

Los títeres de cachiporra. Tragicomedia de don Cristóbal y la señá María (1923)

Mariana Pineda (1925)

Teatro Breve (1928): (El paseo de Buster keaton), (La doncella, el marinero y el estudiante), (Quimera)

La Zapatera prodigiosa (1930)

Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1931)

Retablillo de don Cristóbal. Farsa para guiñol (1931)

Así que pasen cinco años (1931)

El público (1933)

Bodas de sangre (1933)

Yerma (1934)

Doña Rosita la soltera, o el lenguaje de las flores (1935)

La casa de Bernarda Alba. (1936)

Miguel Hernández

La efímera presencia de Miguel Hernández en la provincia de Jaén, de 72 días, desde el 2 de marzo al 12 de mayo de 1937, causó una trascendental impronta, no solo en la provincia, sino en la propia literatura universal, puesto que esta breve estancia en Jaén es una de las más prolíficas de su trayectoria literaria.

Nacido en Orihuela en 1910, Miguel Hernández llega a Jaén tras causar baja en el Quinto Regimiento y en su 1ª Brigada Móvil de Choque, en la que era jefe del Departamento de Cultura y emisario arengando a las tropas en el frente.

Tras esta baja, es destinado a Jaén como comisario en el organismo de propaganda “Altavoz del Frente Sur” con una misión muy clara: colaborar en la redacción de prosa y poesía de guerra para su publicación en los periódicos y octavillas del frente.

Así, impulsa Frente Sur, evolución de la Revista «Venceremos». El periódico se imprime en cuatro páginas de papel de alta calidad y con abundancia de ilustraciones, que sale dos días a la semana, con redactores anónimos, entre los que llegó a escribir Antonio Machado y donde el propio Miguel Hernández firmaba a veces con el seudónimo de Antonio López.

Frente Sur, en su número inicial y en la editorial de presentación “A todos: ¡Salud!”, se define como:

un periódico del frente y de la retaguardia. Es un periódico de guerra. De guerra implacable en contra del traidor y del invasor (…)

Una labor como comisario en el Altavoz del Frente Sur que llevará a Miguel Hernández a cubrir la crónica del asedio al Santuario de la Virgen de la Cabeza en Andújar y a tener conocimiento directo de la Batalla de Lopera, entre otras actuaciones.

En la capital giennense residirá en el edificio del Comisariado, sito en el número 9 de la calle Llana –hoy Francisco Coello, 9–, palacio de los marqueses de Blanco Hermoso, y donde se localiza también el Altavoz del Frente Sur.

La fecunda y significativa obra de Miguel Hernández en Jaén se inicia el mismo día de su llegada, puesto que el dos de marzo fecha “Aceituneros”, llegando a ser himno provincial en Jaén. Posteriormente, el cuatro de marzo data su prosa “La lucha y la vida del campesino español”.

ACEITUNEROS

Andaluces de Jaén,

aceituneros altivos,

decidme en el alma: ¿quién,

quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,

ni el dinero, ni el señor,

sino la tierra callada,

el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura

y a los planetas unidos,

los tres dieron la hermosura

de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,

dijeron al pie del viento.

Y el olivo alzó una mano

poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,

aceituneros altivos,

decidme en el alma: ¿quién

amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,

no la del explotador

que se enriqueció en la herida

generosa del sudor.

No la del terrateniente

que os sepultó en la pobreza,

que os pisoteó la frente,

que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán

consagró al centro del día

eran principio de un pan

que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,

los pies y las manos presos,

sol a sol y luna a luna,

pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,

aceituneros altivos,

pregunta mi alma: ¿de quién,

de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava

sobre tus piedras lunares,

no vayas a ser esclava

con todos tus olivares.

Dentro de la claridad

del aceite y sus aromas,

indican tu libertad

la libertad de tus lomas.

Miguel Hernández está muy vinculado también con otro municipio jiennense, Quesada, por medio de su esposa Josefina Manresa. Miguel y Josefina se casaron el nueve de marzo en el juzgado de Orihuela, apenas una semana después de ser destinado a Jaén. Aunque ésta apenas estuvo 3 años en dicha localidad, puesto que su padre era guardia civil y lo consignan a otro destino, ambos deseaban conocer el pueblo natal de su esposa. Viaje que jamás pudieron realizar juntos (ella sí lo visita con posterioridad en 1964, alentada por unos amigos que le insistieron para que conociera el pueblo), como expresa Josefina Manresa en sus Memorias:

Estando en Jaén, con Miguel, le expresé mi deseo de ir a conocer mi pueblo, y a él también le ilusionaba conocerlo y complacerme, pero resultó Quesada estar más lejos de Jaén de lo que nosotros creíamos, y no había un medio fácil para ir, y por mi precipitada estancia allí nos quedamos con ese deseo.”

Miguel Hernández y Josefina Manresa tuvieron dos hijos. El primero de ellos, Manuel Ramón, protagonista de muchos de sus versos, nació el 19 de diciembre de 1937, pero falleció a los pocos meses de nacer. Hay que enfatizar el que dedica a su mujer cuando conoce que va a ser padre, por ser uno de los últimos poemas que escribe en Jaén: Canción del esposo soldado, que aparece publicado en El mono azul (revista del bando republicano durante la Guerra Civil) de 10 de mayo de 1937:

He poblado tu vientre de amor y sementera,

he prolongado el eco de sangre a que respondo

y espero sobre el surco como el arado espera:

he llegado hasta el fondo. (…)

A su segundo hijo, Manuel Miguel, dedicó las famosas Nanas de la cebolla:

(…)

En la cuna del hambre

mi niño estaba.

Con sangre de cebolla

se amamantaba.

Pero tu sangre

escarchaba de azúcar,

cebolla y hambre. (…)

Al finalizar la Guerra Civil, tras pasar clandestinamente la frontera de Portugal, es detenido por la policía del dictador fascista Salazar y entregado a las autoridades franquistas. Tras su cautiverio en las cárceles de Sevilla y de Madrid (donde escribió las Nanas de la cebolla), fue liberado gracias a las gestiones de sus amigos y porque pasar la frontera de forma clandestina no lo consideraron un delito grave y así desahogar las abarrotadas cárceles.

Pero al volver a Orihuela en busca de su esposa y su hijo es delatado y encarcelado de nuevo, juzgado, acusado de adhesión a la rebelión militar y sentenciado a muerte, aunque la pena de muerte le es conmutada por 30 años de prisión.

En prisión sufre lamentables penurias que lo hacen enfermar gravemente de bronquitis y después tifus, que derivaron en una mortal tuberculosis, falleciendo el 28 de marzo de 1942 en la cárcel de Alicante.

Producción literaria de Miguel Hernández

El prematuro fallecimiento de Miguel Hernández a los 31 años de edad, truncó una de las trayectorias más brillantes de la literatura española, que experimenta una prodigiosa evolución, desde el gongorismo reinante en la Generación del 27 como se manifiesta en “Perito en Lunas”, al heroísmo popular infundido por la Guerra Civil como exhibe en “Viento del Pueblo” o se descubre un Miguel Hernández sobrecogido por el dolor y la miseria en “Cancionero y romancero de ausencias”.

Producción Literaria:

Su “época giennense” está claramente marcada por ese heroísmo popular y que tienen acogida en las páginas del periódico Frente Sur:

«Compañera de nuestros días», nº 1 –21 de marzo de 1937–;

firma con el pseudónimo de Antonio López.

«Los evadidos del infierno fascista», nº 3 –28 de marzo de 1937–

«En el frente de Extremadura», nº 6 –8 de abril de 1937–. Firmado con las Iniciales M. H.

«El hijo del pobre», nº 6 –8 de abril de 1937–; firmado con el pseudónimo de Antonio López.

«La ciudad bombardeada», nº 7 –11 de abril de 1937–.

«El hogar destruido», nº 8 –15 de abril de 1937–.

«Sobre el Decreto del 8 de abril. El fascismo y España», nº 9 –18 de abril de 1937.

«La vida en la retaguardia», nº 9 –18 de abril de 1937–; firmado como Miguel López. Lo data, sin fecha, en La Carolina.

«Los hijos del hierro», nº 12 –1 de mayo de 1937–; bajo el pseudónimo de Antonio López.

«La fiesta del trabajo», nº 12 –1 de mayo de 1937–.

«La rendición de la Cabeza», nº 13 –6 de mayo de 1937–.

«Los traidores del Santuario de la Cabeza», nº 15 –13 de mayo

de 1937–.

«Sobre la toma de la Cabeza. Carta y aclaración», nº 15 –13 de mayo de 1937–; La contestación –«Compañero Juan Celdrán», está firma con las iniciales, M. H.93.

«Los problemas del pan», nº 15 -13 de mayo de 1937-, lo firma con el pseudónimo de Antonio López.

«Familia de soldados», nº 17 -20 de mayo de 1937-.

«Ceniciento Mussolini», publicado por vez primera, como «Sanguinario Mussolini», en La voz del combatiente, nº 83; 24 de marzo de 1937.

«Llamo a la juventud», en Nueva Cultura, nº 1; Valencia, marzo, 1937.

A continuación, se exponen sus publicaciones:

1933.- Perito en lunas

1934.- Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras: auto sacramental

1934.- El torero más valiente

1936.- El rayo que no cesa

1937.- Viento del pueblo. Poesía en la guerra

1937.- Labrador de más aire

1937.- Teatro en la guerra

1939.- El hombre acecha

1938-1941.- Cancionero y romancero de ausencias

Portal Web del Legado de Miguel Hernández

https://www.dipujaen.es/miguelhernandez

Portal Web del Museo Zabaleta – Miguel Hernández-Josefina Manresa

http://museozabaleta.blogspot.com/

Portal Web de Miguel Hernández

http://www.miguelhernandezvirtual.es/new/index.php