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Palacio de los Orozco

Callejeando nos acercamos a la plaza de San Pedro, donde se localiza el Palacio de los Orozco, único ejemplo en Úbeda de la arquitectura palaciega del siglo XIX, de influencia francesa y pinceladas modernistas. El Palacio de los Orozco constituye uno de los escenarios donde Antonio Muñoz Molina desarrolla la acción de su novela Beatus Ille en Mágina.

El palacio es más antiguo que las acacias y los setos, pero la fuente ya estaba allí cuando lo construyeron, traída de Italia hace cuatro siglos por un duque muy devoto de Miguel Ángel […]”

Antonio Muñoz Molina. Beatus Ille.

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Casa de Las Torres

La Casa de las Torres es un palacio al estilo de alcázar urbano torreado (de ahí su popular nombre) y actualmente alberga la Escuela de Artes y Oficios de Úbeda, donde se desarrollan estudios de Ebanistería Artística, Grabado y Técnicas de Estampación, Proyectos y Dirección de Obras de Decoración y Bachillerato de Artes. El palacio es un espacio muy utilizado por Antonio Muñoz Molina en su obra El Jinete Polaco, novelando la leyenda de “la emparedada”, mujer que apareció a principios del siglo XX tras unas obras de rehabilitación del palacio. Restos que son asignados a doña Ana de Orozco. Según cuenta la leyenda, movido por la venganza, su marido, Andrés Dávalos, la vistió con hábitos de monja, le colocó un rosario en las manos y la emparedó viva. Esto pudo ocurrir a mediados del siglo XVI.

[…] vio de nuevo la cara de la mujer emparedada en la Casa de las Torres y sus ojos alucinados por la oscuridad y la muerte, vio a su abuelo Manuel vestido con el uniforme de la Guardia de Asalto y pensó que ya era tiempo de ir regresando hacia Mágina […]”

Antonio Muñoz Molina. El Jinete Polaco.

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Residencia de Antonio Muñoz Molina

Como punto neurálgico del barrio de San Lorenzo, y dentro de la plaza análoga, está ubicada la vivienda donde residió Muñoz Molina y que utiliza como recurso en distintas partes de la novela El Jinete Polaco.

La casa, que sigue siendo de propiedad familiar, no es visitable, pero alberga una placa en la fachada que rememora la singularidad de ser la vivienda de tan ilustre autor.

[…] y aquella noche, en su dormitorio, desde cuya ventana podía ver a la luz de la luna la fachada de la Casa de las Torres y las sombras oblicuas de las gárgolas […]”

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Barrio de San Lorenzo

Bajando por la calle Cava, nos acercamos al peculiar barrio de San Lorenzo, lugar donde Antonio Muñoz Molina pasa su niñez y que se convierte en un protagonista más en su obra, con sus calles empedradas, sus casas blancas, las iglesias y palacios…

El autor recrea en este barrio un espacio literario que es un elemento clave para entender e interpretar la acción del relato, identificando espacios específicos en el barrio como los jardines de la Cava (tanto en Plenilunio como en El jinete polaco), la Iglesia de San Lorenzo, la Puerta de Granada, las calles empedradas o sus miradores.

  • Los jardines de la Cava (tanto en Plenilunio como en el Jinete Polaco).

(…) En los jardines de la Cava, alrededor de la estatua del alférez Rojas Navarrete, que mira en línea recta hacia el norte igual que el general Orduña mira hacia el sur […]”

Antonio Muñoz Molina. El Jinete Polaco.

  • La Iglesia de San Lorenzo y la puerta de Granada.

(…) Cubierta por la hiedra hasta la cruz de su pináculo la espadaña de la iglesia de San Lorenzo sigue manteniéndose imposiblemente en pie, pero el pilar de la muralla, junto a la puerta de Granada […]”

Antonio Muñoz Molina. El Jinete Polaco.

  • Las calles empedradas y oscuras.

(…) Pero no quiero alejarme tanto […], veo de nuevo la calle del Pozo, empedrada y oscura, con largas bardas de corrales y dinteles de piedra […]”

Antonio Muñoz Molina. El Jinete Polaco.

  • Los miradores de San Lorenzo.

(…) me acuerdo del vértigo de asomarme a los miradores de la muralla y ver delante de mis ojos toda la hondura de los precipicios y la extensión ilimitada del mundo, las terrazas de las huertas, las lomas de los olivares, el brillo quebrado y distante del río, el azul oscuro de las estribaciones de la Sierra, el perfil de estatua derribada del monte Aznaitín […]”

Antonio Muñoz Molina. El Jinete Polaco.

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Escultura a los Caídos

Entre la plaza Vázquez de Molina, donde se encuentran auténticas obras del Renacimiento como la Sacra Capilla del Salvador y el Barrio de San Lorenzo, donde vivió su niñez y juventud Antonio Muñoz Molina, se sitúa la plaza del Ayuntamiento, también conocida como la plaza de los Caídos por la escultura que alberga. Una escultura que se localiza en el centro de la plaza y está dedicada a todos los caídos en la Guerra Civil española. Fue realizada en 1951 por el maestro imaginero gaditano Juan Luis Vasallo.

El autor ubetense hace mención varias veces a esta plaza y/o su escultura en su obra El jinete polaco, tanto para evocar su itinerario habitual hacia el barrio de San Lorenzo, como para recordar aspectos interesantes en la novela.

“[…] y fue don Mercurio quién encargó que la hicieran […], a un artista que después se hizo muy célebre […], Eugenio Utrera, no sé si tú llegaste a conocerlo, también hizo el monumento ese que hay en la plaza de los Caídos […]”

Antonio Muñoz Molina. El jinete polaco.

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Sacra capilla de El Salvador (Juancaballos)

La Sacra Capilla de El Salvador del Mundo es el panteón funerario de una de las más importantes figuras de la época, Francisco de los Cobos, secretario del Emperador Carlos V. El templo es uno de los ejemplos más logrados del Renacimiento español, por lo que es una visita obligada en Úbeda.

Pero lo que realmente vincula este templo a la figura de Muñoz Molina es su fachada, donde está labrada la representación de los “juancaballos”, criaturas míticas de la Sierra de Mágina que el autor rescata para dar eco de los fenómenos y leyendas propias de los espacios rurales. El autor, aunque la imagen real cincelada en la fachada es de mitología griega, Hércules luchando contra un Centauro, para dar mayor énfasis a la historia local, despliega un relato que potencia la posibilidad real de su existencia en los personajes de la novela.

La prueba de que los juancaballos existían […], estaba, labrada en piedra, en la fachada de la iglesia del Salvador, […], de modo que, si los habían esculpido en un lugar tan sagrado, junto a las estatuas de los santos y bajo el relieve de la Transfiguración del Señor, argumentaba sonriendo mi abuelo, muy hereje hacía falta ser para no creer en ellos…”

Antonio Muñoz Molina. El Jinete Polaco.

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Parque del camino al Puerto de Tíscar

En un parque de reciente construcción en el camino al puerto de Tíscar, el Ayuntamiento de Quesada ha homenajeado a Antonio Machado con unas cerámicas donde se reproducen fragmentos del poema Apuntes para una geografía emotiva de España.

A LA MANERA DE JUAN DE MAIRENA

Apuntes para una geografía emotiva de España

V

En Alicún se cantaba:

(…)Si la luna sale,

mejor entre los olivos

que en los espartales.”

VI

Y en la sierra de Quesada:

Vivo en pecado mortal:

no te debiera querer;

por eso te quiero más” (…)

Actividades

Semana Machadiana (se celebra en Febrero)

La Semana Machadiana suele realizarse coincidiendo con el aniversario de su muerte, el 22 de febrero. Se realizan diferentes actos como conferencias, presentaciones de libros, recitales de flamenco y de poesía y otras actividades, entre las que destaca un “paseo machadiano” con un itinerario preestablecido donde se realizan diversas lecturas de su obra a lo largo del trayecto en los distintos espacios machadianos. Los horarios y espacios varían según la actividad.

Baeza lleva décadas homenajeando culturalmente a Antonio Machado. Ya en febrero del año 1966, la ciudad celebra un acto homenaje a Machado -prohibido por el régimen franquista- con la presencia de un nutrido grupo de escritores y artistas. En mayo de ese mismo año las autoridades organizan otro homenaje al poeta donde se recitan algunos de sus poemas, intervienen importantes académicos y se descubre un monolito -actualmente desaparecido- en el patio del instituto donde enseñó. Homenajes posteriores han reunido a figuras de la cultura como el escultor Pablo Serrano, el poeta Rafael Alberti o el actor Paco Rabal.

A partir de 1977 se organiza la Primera Semana Machadiana, a la que asisten actores, actrices, poetas, guitarristas, cantaores y otras muchas personalidades. Se organizó una exposición de pintura, representaciones de teatro, conciertos, se creó el premio de poesía Antonio Machado y se instaló un bajorrelieve en el patio de columnas del instituto alegórico a “Poema de un día”

Dirección: Diferentes espacios de Baeza (IES Santísima Trinidad, UNIA, Teatro Montemar, Ayuntamiento y Paseo Machadiano).

Geolocalización: Ciudad de Baeza

Entidad organizadora:

Ayuntamiento de Baeza, con la colaboración de agentes culturales como la UNIA, el Instituto Santísima Trinidad y los centros educativos de la localidad, donde forma parte la figura del poeta.

Información: 953 74 01 50

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Paseo de las murallas

Poco a poco, Antonio Machado va adaptándose al ambiente rural de Baeza y su deslumbrante paisaje extramuros. Disfruta de paseos periurbanos que lo llevan al cerro del Alcázar y sobre los restos de la antigua muralla. Uno de los espacios más frecuentados por Antonio Machado, que lo recorre una y otra vez en sus ejercicios de meditación.

En un punto de dicho paseo una placa y un monumento a Antonio Machado con busto de Pablo Serrano recuerdan al poeta en la actualidad. Dicha escultura se realizó para el homenaje al poeta en 1966, aunque no llegó a Baeza hasta 1983. Desde los miradores del paseo domina el valle medio del Guadalquivir con su hermoso horizonte alfombrado de olivos y recortado por las sierras de Cazorla, de Mágina y los montes Aznaitín y Jabalcuz.

Esta estampa le sirve de evasión y de impulso a su capacidad creadora, naciendo aquí sublimes versos que describen este paisaje.

CAMINOS

(…) De la ciudad moruna

tras las murallas viejas,

yo contemplo la tarde silenciosa,

a solas con mi sombra y con mi pena.

El río va corriendo,

entre sombrías huertas

y grises olivares,

por los alegres campos de Baeza

Tienen las vides pámpanos dorados

sobre las rojas cepas.

Guadalquivir, como un alfanje roto

y disperso, reluce y espejea. (…)

Monumento a Antonio Machado en el Paseo de las Murallas
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Plaza de Santa María y Catedral

Machado nos deja dicho que sus aficiones eran pasear y leer.

José Chamorro, en su obra Antonio Machado en la Provincia de Jaén, intenta reconstruir el itinerario del poeta en sus paseos: “las calles de Santo Domingo, de San Pablo, de San Andrés, la Puerta de Úbeda, el Arco del Barbudo, etc.; destacando “recintos tan artísticos y españoles como la plaza de la Catedral con su fuente monumental, erigida con la majestad de un arco de triunfo, plaza tan solemne como solitaria con el musgo de los viejos muros y la hierbecilla verdegueante entre las losas y piedras del pavimento”.

Entre sus deambulaciones por el casco histórico de Baeza, Machado ha dejado algunas estrofas dedicadas a este espacio, como el famoso poema de San Cristobalón.

APUNTES

III

Por un ventanal,

entró la lechuza

en la catedral.

San Cristobalón

la quiso espantar,

al ver que bebía

del velón de aceite

de Santa María.

La Virgen habló:

Déjala que beba,

San Cristobalón.

La Catedral de Baeza, Bien de Interés Cultural desde 1931, se ha ido erigiendo sobre sucesivas edificaciones: un templo romano, posteriormente una mezquita, hasta su conversión al culto cristiano en el siglo XII. Desde entonces ha sufrido numerosas transformaciones arquitectónicas hasta su estado actual, con múltiples elementos de diversas épocas, como la Puerta de la Luna, de estilo gótico mudejar.

La Puerta del Perdón, de estilo gótico; o la fachada principal que es de estilo renacentista, que es su carácter más dominante. En la reforma renacentista colaboró Andrés de Vandelvira.

El interior de la Catedral de Baeza también presenta estilos diferenciados, con pilares góticos, bóvedas de crucería, rejas renacentistas, capillas mudéjares y capillas renacentistas, así como el retablo mayor, de estilo barroco.

También en el interior de la Catedral, se encuentra el Museo Catedralicio, que conserva piezas de gran valor y reconocido prestigio.